El modelo circular, es un sistema de producción en el que prima el aprovechamiento de recursos y la reducción de las materias primas. Este sistema se convierte así en una alternativa al actual modelo de extracción, producción, consumo y eliminación del modelo económico lineal que se ha demostrado tiene un enorme impacto ambiental, y una gran dependencia del exterior, lo que hace a nuestra economía más dependiente, vulnerable y menos competitiva.
Se estima que nuestro país necesita más de dos veces y media su superficie para abastecer las necesidades de esta economía lineal. En cambio, el modelo circular actúa más a nivel local y no excede los recursos de su entorno.
El tratamiento que se den a lo residuos será fundamental para la consecución de los objetivos planteados por esta estrategia, por lo que incluye una normativa que revisa la actual Ley de residuos y suelos contaminados vigente desde 2011, y establece medidas para proteger la salud humana y el medio ambiente reduciendo el impacto global del uso de los recursos e impulsando una economía baja en carbono en España (objetivo de emisión por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2eq1 para el 2030); que aspira a ser un país neutro en emisiones en 2050 de acuerdo con la estrategia española a largo plazo para la descarbonización.
El texto normativo refuerza la jerarquía de residuos o, lo que es lo mismo, el orden de prioridad en las opciones de gestión de estos: prevención, preparación para la reutilización, reciclado, otro tipo de valorización (incluida la valorización energética) y, como última opción, la eliminación. Esta debería ser la última opción, por ello se decide gravar con una tasa la incineración, la coincineración y el depósito en vertedero de los residuos.
Un reto para el sector agroalimentario
El reto para este sector es hacer posible la producción de alimentos en origen de mayor calidad a precios razonables, con una reducción del impacto derivado de su producción, tanto en el ámbito de las emisiones, como en el uso del agua, o como en los residuos producidos que no son valorizados.
También resulta fundamental la sustitución en la utilización de productos químicos en toda la cadena de valor a través de mejora en la eficiencia de la utilización de insumos. Todo ello, además, garantizando el uso sostenible de recursos naturales, la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas, así como el desarrollo de modelos de alimentación sostenible.
La base de este sector es la agricultura y la ganadería que se desarrollan en zonas rurales. Las actividades de esta industrias producen una gran y variable cantidad de residuos y subproductos susceptibles de ser reincorporados a la cadena productiva para la elaboración de otros insumos. Este es el caso por ejemplo de la lana, los lixiviados de la industria del queso, los restos vegetales de los cultivos o los estiércoles, que es el caso que nos incumbe para nuestro proyecto.
Esto supone una gran oportunidad de crear economía en zonas rurales mediante la potencial circularidad de estos subproductos. Para aprovechar esta oportunidad se necesitan inversiones que faciliten la implantación de nuevos procesos industriales que aprovechen la circularidad potencial de todos estos subproductos, y ese debería de ser la finalidad de los fondos europeos destinados al PERTE de Economía Circular para llevar adelante esta estrategia. Nuestra planta de biorresiduos es un claro ejemplo de como canalizar esa circularidad de los subproductos al llevar a cabo procesos innovadores en el ecorreciclaje de estiércoles y otras biomasas para la obtención de un producto innovador como lo serán los nuevos biofertilizantes.
Medir la eficacia de la estrategia
La Estrategia de economía circular España 2030 establece una serie de marcadores que deben medir el progreso de las acciones puestas en marcha para su consecución. Veamos algunos de estos marcadores y cómo encaja el proyecto en ellos:
Autosuficiencia en materias primas: Es un indicador que muestra el grado de dependencia respecto a mercados externos en relación con el suministro de las materias primas, siendo especialmente significativo en el caso de las materias primas críticas, materias que por su uso en la economía, su aplicación en dispositivos tecnológicos, su disposición natural en entornos geopolíticamente inestables y su déficit como recurso natural en el territorio europeo provoca una debilidad estructural de la economía europea.
En este indicador, nuestro proyecto tiene mucho que decir ya que precisamente el cuore de su operativa es la recuperación de nutrientes, entre ellos el fósforo, mineral base para la fabricación de fertilizantes que a sido incluido en la lista de «minerales críticos de la UE» precisamente por su alta dependencia en su importación y por su escasez, hecho este que encarece el precio de los fertilizantes y por lo tanto de los alimentos.
Otro de los marcadores es el de los residuos alimentarios generados: La producción de alimentos no está exenta de provocar afecciones al medio ambiente, ya que es necesario utilizar recursos naturales, muchos de ellos con una disposición limitada en el espacio y en el tiempo y en competencia continua con otros usos y afecciones.Y conjuntamente es necesario alimentar en cantidad adecuada y calidad a una población mundial en continuo crecimiento, lo que conlleva limitar la generación de residuos procedentes de alimentos y reducir el desperdicio alimentario para evitar la sobre explotación de recursos.
Este marcador hace referencia a que la segura creciente demanda de alimentos debido al aumento de la población mundial provoque a su vez un aumento en la generación de residuos. En el caso que nos compete se traduciría en un aumento de los estiércoles lo que agravaría un problema actual ya muy debatido que provoca rechazo en zonas rurales y podría limitar el crecimiento de este sector.
La instauración de un modelo de reciclaje como el que propone nuestro proyecto, evitaría este previsible problema al poder tratar de forma sostenible y constante la generación de este biorresiduo.
Marcador que hace referencia a las tasas globales de reciclaje: La disposición de residuos municipales en vertederos o su eliminación por incineración supone la pérdida de cuantiosas materias primas que pueden reintroducirse nuevamente en el proceso productivo. Así pues, la preparación para la reutilización de productos desechados que pueden volver a reacondicionarse alargando la vida útil de los productos y el reciclaje se torna como un yacimiento secundario que evita la sobreexplotación de los actuales recursos o la búsqueda de materiales alternativos, lo cual provocaría nuevos impactos al medio ambiente.
Es lo que propone el proyecto, un mayor reciclaje de residuo, en nuestro caso biomasa para evitar su incineración, para su reutilización como enmienda orgánica, y para evitar el uso de fertilizantes inórganicos que produce sobre-explotación y daña la biodiversidad.
Marcador que hace referencia al uso de los materiales reciclados como materias primas: El objeto del reciclado es su introducción en los mercados secundarios, sin su incorporación al proceso productivo carece de sentido toda operación de separación y recuperación de materiales procedentes de residuos. Determinar el grado de participación en el mercado de materias primas, permite perfeccionar un conjunto de instrumentos para incentivar su uso, pudiendo cerrar así el círculo.
Efectivamente, los subproductos obtenidos como resultado del proceso de reciclaje serán incorporados al proceso productivo ya que serán comercializados como bioenmiendas para la producción agrícola.
Marcador que hace referencia a la emisión de Gases de Efecto Invernadero: La economía circular presenta sinergias con diferentes políticas ambientales, pero si una de ellas se debe destacar es la política de lucha contra el cambio climático. La economía circular contribuye a la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, fundamentalmente en forma de metano, a través de la reducción y adecuada gestión y tratamiento de los residuos, en especial mediante el incremento del tratamiento biológico de los biorresiduos, lo que contribuirá a su disminución del depósito de residuos en vertederos.
Este es precisamente el cuore del proyecto, tratar biologicamente al residuo ganadero y otras biomasas mediante compostaje para reciclarlas y evitar la emisión de GEI por su acumulación o posible incineración. Este indicador sería incluido en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero.
Políticas para el cambio
Para la consecución de la estrategia se requiere un cambio estructural en los modelos de producción y consumo lo que a su vez requiere de implicaciones en las políticas públicas que actualmente desarrollan los gobiernos, tanto central como autonómicos y locales.
Dentro de las políticas que incluye la estrategia, la que nos interesa es la de Agroalimentación y desarrollo de áreas rurales que dice lo siguiente:
Seguir apostando por el uso sostenible de los recursos y la prevención de la generación de residuos, también en el campo de la reducción de los residuos alimentarios, junto con una mejora en la gestión de los residuos generados en estos entornos, como los plásticos o los residuos orgánicos, va de la mano con una política agraria más ecológica a través del Plan Estratégico de la Política Agraria en España que asentará las bases de la PAC post 2020. El impulso de instrumentos como el fomento de la sostenibilidad integral de la industria agroalimentaria, el apoyo a la producción ecológica de alimentos u otros instrumentos contribuirán a la circularidad en este sector.
Los principios de sostenibilidad y circularidad también son transferibles a las medidas orientadas a revitalizar la España vaciada, con medidas, entre otras, de fomento de la sostenibilidad del turismo de naturaleza.
En definitiva, la transición hacia la economía circular requiere que las múltiples políticas que despliega el gobierno se orienten hacia un modelo de economía circular, y trabajen conjunta y coordinadamente para hacer de la economía española una economía eficiente, integradora y sostenible.
Acceso a la Estrategia Española de Economía Circular.
PERTE agroalimentario
Para adoptar la estrategia de economía circular por parte de los sectores productivos, el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el reto Demográfico (MITECO), aprobó el martes 8 de Marzo de 2022 el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de Economía Circular, un plan que pretende posicionar a España como referente internacional en la gestión, reciclaje y reutilización de residuos.
Este PERTE tiene cuatro ejes: disminuir la dependencia de la importación de materias primas; ecodiseño; gestión de residuos y digitalización.
