Estrategia a corto plazo: Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC)

Después de su fase de consulta, el Consejo de Ministros, en su reunión del día 16 de marzo de 2021, ha aprobado el acuerdo por el que se adopta la versión final del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC).

El PNIC es una estrategia con horizonte 2030, por lo tanto de corto-medio plazo y se complementa con la estrategia a largo plazo 2050 (ELP 2050).

Los objetivos recogidos en el PNIEC están alineados con el aumento de ambición que ha fijado el Consejo Europeo de 10 y 11 de diciembre de 2020, en el que se acordó un objetivo a 2030 de reducción de emisiones de la Unión Europea de, al menos, un 55 % respecto a los niveles de 1990, aumentando así la expectativa de reducción pactada en el acuerdo de París que era de un 20%.

La estrategia tiene una visión holística que afecta a todos los sectores industriales para alcanzar sus objetivos, entre los que esta reducir la dependencia energética de España del exterior mediante medidas adicionales de eficiencia energética. Su puesta en marcha supone una oportunidad para mejorar toda la cadena de valor de la industria, así como para generar nichos de negocio.

A cada uno de estos sectores se les ha asignado una cuota de recorte de emisiones, los sectores de gestión de residuos, agricultura y ganadería, y gases fluorados que forman el grupo de difusos no energéticos contribuirán con una reducción respecto a sus niveles en 2005 de aproximadamente el 28%, 18% y 33% respectivamente.

 

Sectores difusos:

Las emisiones de los sectores difusos en 2050 representan dos terceras partes de las emisiones totales de la economía española en 2050 de acuerdo con el MITECO.

Dentro de las emisiones difusas, las no energéticas presentan características muy especiales que hacen difícil su mitigación. Esto es debido a que las actuaciones en estos sectores bien tienen impacto únicamente en el largo plazo, bien requieren de una transformación profunda de las tecnologías o bien actualmente no se conocen tecnologías ni procedimientos que sean capaces de reducir sensiblemente sus emisiones en un periodo inferior de tiempo.

Aquí el proyecto adquiere fuerza ya que la solución que propone está basada en biotecnología y no requiere de grandes inversiones para su puesta en marcha. Si bien no puede llegar a procesar tan altos volúmenes de bioresiduos, si lo hace de manera sostenible. Es una Solución basada en la Naturaleza (SbN).

El texto dice lo siguiente: se potenciará la implementación de tecnologías ya maduras o que ya están en fase avanzada en la actualidad como: el compostaje, la digestión anaerobia y la captación de biogás (con o sin upgrading)…

 

De todas las medidas propuestas, vamos a ver donde encaja la actividad de la planta de reciclaje que propone el Proyecto Circular:

 a.2. Ajuste del aporte de nitrógeno a las necesidades del cultivo. La medida propuesta consiste en la elaboración de un plan de fertilización que tenga en cuenta las necesidades del cultivo, de tal manera que se utilicen fertilizantes orgánicos e inorgánicos en las dosis y momentos adecuados. Además, se fomentará el uso de estiércoles y purines de manera racional, lo que se encuadra dentro de la Estrategia de Economía Circular, al incluirlos de nuevo en la cadena de producción.

Por lo tanto el aporte indiscriminado de estiércol al suelo se acabó. El uso de estiércoles como abono se tendrá que justificar en los cuadernos de campo dentro de los ECO-esquemas de la nueva PAC.

Entregando ese estiércol a la planta de reciclaje propuesta por el Proyecto, se valorizarán esos residuos en una enmienda orgánica mucho más rica en nitrógeno y más equilibrada en nutrientes para el suelo y los cultivos.

a.3. Vaciado frecuente de purín en alojamientos de porcino. La medida consiste en el vaciado frecuente de los fosos situados por debajo de los lugares de confinamiento en las instalaciones de porcino. Se considera vaciado frecuente aquel que se realiza al menos una vez al mes. La técnica de referencia consiste en el vaciado de los fosos al final de la fase o cuándo están llenos. Este vaciado frecuente reduce las emisiones de NH3, CH4 y N2O. Estas mejoras en el manejo de los purines y estiércoles en los alojamientos para las diferentes categorías animales de porcino y bovino, dan lugar a una reducción de las emisiones producidas en el interior de los alojamientos.

El purín desalojado puede entregarse al centro de tratamiento de residuos que propone el proyecto, para ser ECO-reciclado y convertido en compost que vuelve al suelo para cerrar el círculo. Al tratarse el residuo desde el primer momento, se evitan acumulaciones y emisiones de GEI.

 

a.6. Fabricación de compost a partir de la fracción sólida del purín. La medida propuesta es la fabricación de abono orgánico (compost) a partir de deyecciones de porcino y bovino en zonas de alta concentración ganadera. En el compostaje, la acción de las bacterias aeróbicas oxida el nitrógeno amoniacal, con lo que se reducen las emisiones de NH3. Además, este proceso permite la estabilización de los residuos mediante una fermentación aerobia que genera CO2 (que no se tiene en cuenta en el balance final, ya que proviene de biomasa) y pequeñas cantidades de CH4 y N2O, en comparación con otras técnicas que generan más GEI.

Esto es justamente lo que propone el proyecto, entregando el purín sólido a la planta de reciclaje en vez de almacenarlo, se reduce de manera considerable la emisión de GEI.

El compost producido es una enmienda orgánica que mejora la fertilidad y características del suelo ayuda a fijar el carbono en el mismo.

a.9. Utilización de restos de poda de cultivos leñosos como biomasa. Se considera fundamentalmente el olivar y el viñedo, por la mayor superficie de cultivo y poda, en tamaño y volumen, que origina. Se utilizarán para la mejora del carbono orgánico de suelo, o para uso como biomasa.

La planta de reciclaje de bioresiduo  puede actuar como receptor de este tipo de residuo para efectivamente añadirlo a las ECOopilas donde se están compostando los biorresiduos, y de esta manera reciclarlo de forma ecológica en biomasa.

 

Accede aquí al documento completo del PNIEC

 

Plan Nacional para el Control de la Contaminación Atmosférica

Dentro de este programa se incluye el Plan Nacional para el Control de la Contaminación Atmósferica -PNCCA- para que España pueda cumplir así con la obligación establecida en la Directiva de Techos Nacionales de Emisión.

Son unas medidas que se complementan con las descritas anteriormente y encaminadas a la mejora de la calidad del aire. Con su puesta en marcha se pretende recortar significativamente las emisiones de sustancias consideradas peligrosas para la salud como el dióxido de azufre (SO2), los de óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM, amoníaco (NH3) y partículas finas (PM 2,5).

El PNCCA plantea un total de 57 medidas que están agrupadas por sectores de actividad en 8 paquetes sectoriales (mix energético, transporte, industria, eficiencia energética en industria manufacturera y en el sector residencial y comercial, generación y gestión de residuos, agricultura y ganadería) y 5 destinados a mejorar la situación a futuro de los compuestos orgánicos volátiles.

Entre las medidas contempladas para el sector agrario están la fertilización eficiente y la reducción de las emisiones de amoníaco en el sector ganadero.

 

Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo 2050

“Iniciativa 4 x 1000″: Suelos para la seguridad alimentaria y el clima”

El IPCC, ya en su quinto informe de evaluación (IPCC, 2013), estimó que las emisiones anuales de gases de efecto invernadero a nivel mundial de origen antrópico representaban la incorporación de 8.900 millones de toneladas de C a la atmósfera, consecuencia de la actividad en las zonas industriales y urbanas (7.800 millones de toneladas de CO2) y de los cambios de usos de suelo y deforestación (1.100 millones de toneladas de CO2) (IPCC 2013).

La restauración de las tierras agrícolas degradadas y el aumento de la tasa del carbono en el suelo juegan un papel importante en el  triple desafío que constituyen la seguridad alimentaria, la adaptación de los sistemas alimentarios y de las personas al cambio climático, y la mitigación de las emisiones producidas por los humanos.

En este marco, cobra sentido la “Iniciativa 4 x 1000: Suelos para la seguridad alimentaria y el clima”, impulsada por el Gobierno de Francia en la COP21, para asegurar que la agricultura juegue un papel relevante en la mitigación y adaptación al cambio climático.

¿Porque 4 x 1000?

Poniendo en relación la cantidad de C emitido de manera anual a la atmósfera (0,0089 billones de t) con la cuantía de C almacenada en el suelo (2,4 billones de t), resulta que las emisiones anuales representan el 0,4%, o lo que es lo mismo, el 4 por mil (4‰) de la cantidad de C almacenada en el suelo.

En base a ello, una tasa de crecimiento anual del 0,4% de las reservas de carbono del suelo, o 4 ‰ por año, en los primeros 30-40 cm de suelo, reduciría significativamente la concentración de CO2 en la atmósfera debido a las actividades humanas.

 

El documento dice:

El objetivo de 4‰ aplicado en el horizonte de los suelos mundiales ─lo que representa existencias de cerca de un billón de toneladas de carbono─ se traduciría en algunas décadas en un almacenamiento anual de 4 mil millones de toneladas de carbono en el suelo, lo cual representaría un contrapeso del aumento del CO2 atmosférico.

 

Esta tasa de crecimiento no es una meta normativa para cada país, si no que se busca demostrar que incluso un pequeño incremento en el almacenamiento de carbono en los suelos es crucial para mejorar la fertilidad de los mismos y la producción agrícola, contribuyendo así a conseguir el objetivo a largo plazo adoptado en el Acuerdo de París, de limitar el aumento de la temperatura por el cambio climático a un 1,5%.

Todo esto está relacionado con el incremento exponencial de la población y nuestra capacidad de alimentar 9,800 millones de humanos en el 2050 en un contexto de cambio climático. La degradación de los suelos amenaza ya a más del 40% de las tierras emergidas y los desajustes climáticos aceleran este proceso.

Suelos vivos ricos en materia orgánica y carbono son más estables y más resilientes a los desajustes climáticos. Son varias las prácticas agrícolas que propone la iniciativa como reducir la deforestación o fomentar practicas agrícolas que aumenten la materioa organica del suelo (MOS).

Esto último es lo que propone el Proyecto Circular Humus-Spain: biorremediar suelos con Materia Organica (M.O) obtenida como subproducto del ecoreciclado de estiércoles y otros biorresiduos.

 

 

 

Porque es importante este desafío para España:

“Nuestro país es el que presenta un mayor riesgo de desertificación de entre todos los de la UE, según la propia Ministra de Medio Ambiente.

En España, el 74% del territorio se encuentra en riesgo de desertificación y un 20% corre un peligro muy alto de convertirse irreversiblemente en un desierto, por lo que estamos hablando del principal problema medioambiental al que se enfrenta nuestro país.

En gran parte esto es así por razones históricas como la minería destructiva y la sobreexplotación. En esas áreas, la tierra productiva se ha vuelto incapaz de producir cosechas sustanciales para la vida humana o animal, aunque puede quedar algo de vegetación.

Ya sabemos que la capacidad de resilencia de un suelo se mide por su calidad en Materia Orgánica (M.O). Las temperaturas más altas promueven una descomposición más rápida de la materia orgánica en el suelo debido a un impulso térmico para la actividad microbiana. Esto acelera la liberación de CO2 y CH4 a la atmósfera a través del aumento de la respiración del suelo (actividad microbiana), aunque también puede estimular niveles más altos de crecimiento de las plantas con mayor secuestro de carbono e insumos al suelo.

Estos cambios no afectan por igual a todas las áreas, por ejemplo, si aumenta la temperatura en las zonas húmedas, como Galicia, probablemente los microorganismos del suelo trabajarán más rápido, consumirán más materia orgánica, y emitirán más CO2. Es decir esas zonas se harán más contaminantes en CO2.

Como reconoce el informe Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España (2021), elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, se espera, por un lado, un aumento generalizado en la intensidad y magnitud de las sequías meteorológicas e hidrológicas bajo escenarios de cambio climático —debido, principalmente, al aumento de la evapotranspiración y a la reducción de las precipitaciones— y, por otro, una creciente aridez y un aumento del riesgo de desertificación.

Antonio Turiel, doctor en física, investigador del CSIC y experto en energía y cambio climático, es claro: “Un escenario de aumento de tres grados haría que en España la única zona habitable realmente fuera la cornisa cantábrica y alrededores. El resto sería inhabitable, salvo alguna zona del Pirineo y Prepirineo”.

Un ejemplo de esto, es el estudio llevado a cabo por el CREAF, el CTFC y la UAB, donde se concluye que en España el clima y el tipo de vegetación determinan en gran parte la cantidad de MOS almacenada. Por tanto, si los pronósticos advierten de un futuro todavía más caluroso y seco con una mayor desertización, esto podría provocar que se redujera la cantidad de carbono en stock y hacer que  nuestros suelos se convirtieran en emisores netos de CO2, lo que a su vez, calentaría más la atmósfera.

Es tiempo de actuar ya, y esto es lo que propone la iniciativa «4 x mil» con la que el Proyecto Circular Humus-Spain se encuentra completamente alineado.

 

Un modelo de gobernanza

Hasta la fecha, casi 150 entidades de más de 30 países se han adherido a esta iniciativa, entre las que se encuentra el Gobierno Español.

Esta «alianza» se basa en un modelo de gobernanza, es por ello que además además de gobiernos, otras partes interesadas se han adherido: representantes de agricultores y del sector agropecuario, organizaciones internacionales, institutos de investigación científica y técnica, autoridades gubernamentales locales, bancos de desarrollo, fundaciones, empresas privadas y organizaciones no gubernamentales. Las posibilidades de acción de cada uno de los actores que se adhieran son diversas.

Así, los gobiernos y autoridades locales pueden:

  • Implementar programas de formación para agricultores y consejeros agrícolas para aumentar la materia orgánica en los suelos.
  • Contribuir a financiar proyectos de desarrollo de captura del carbono.
  • Elaborar políticas que promuevan la gestión sostenible de los suelos.

Según esto, el Proyecto Circular Humus-Spain debería recibir financiación para llevar a cabo su propósito.

 

Los bancos de desarrollo, los donantes y las empresas privadas pueden:

  • Apoyar a los proyectos de desarrollo que faciliten la difusión e implementación de prácticas agrícolas sostenibles.
  • Financiar proyectos de desarrollo, cursos de formación o implementación de sistemas de medición, notificación y verificación.

 

Los agricultores y las organizaciones de productores de alimentos pueden:

  • Trabajar junto con la comunicad científica y las ONG para promover prácticas agrícolas sostenibles.

 

Consulta aquí los fundamentos de la iniciativa «4 por 1000»

Las nuevas exigencias ambientales de la PAC

Nos encontramos en un periodo crítico para el futuro de las nuevas generaciones y para el de nuestro planeta. La palabra clave es «sostenibilidad». Las consecuencias del cambio climático son ya muy palpables y las autoridades son conscientes de que un cambio es ya completamente necesario. Es por ello que se está legislando para que este se lleve a cabo sin más demora. Esta nueva legislación es la que se conoce como «la arquitectura verde europea».

El  «Gran Pacto Verde Europeo» («Green Deal») se crea en 2016 ante el compromiso desde la Unión Europea de virar hacia una producción más sostenible, teniendo como objetivo principal el de reducir el impacto ambiental de las actividades humanas. Las medidas planteadas en el pretenden evitar que se supere un incremento de 2ºC respecto a los niveles preindustriales y promover medidas adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1,5ºC.

Por otro lado, el vínculo entre unas personas sanas, unas sociedades sanas y un planeta sano sitúa a unos sistemas alimentarios sostenibles en un lugar central de este Pacto Verde Europeo que quiere impulsar la economía, mejorar la salud y la calidad de vida de las personas y cuidar de la naturaleza.

Los objetivos principales son:

  • Garantizar la seguridad alimentaria ante el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
  • Reducir la huella ambiental y climática del sistema alimentario de la UE.
  • Reforzar la resiliencia del sistema alimentario de la UE.
  • Conducir a una transición global hacia una sostenibilidad competitiva «de la granja a la mesa».

 

Conoce más sobre: «Que es el pacto Europeo Verde»

Dentro de este gran pacto, especial relevancia para el sector ganadero tiene el documento «De la Granja a la Mesa», a través de su implantación, la Comisión Europea pretende reducir el impacto medioambiental y climático de la producción animal mediante el desarrollo de una producción ganadera que mejore el bienestar de los animales y reduzca la huella ambiental. Para asegurar el cumplimiento de estos objetivos, la UE los transfiere a cada estado miembro a través de la Política Agraria Común (PAC) en los denominados «Ecoesquemas».

Aunque su cumplimiento parece ser que no será obligatorio, muchos agricultores y ganaderos tendrán que cumplir con unas nuevas medidas en lo referente a la sostenibilidad de sus explotaciones si no quieren ver el cobro de sus ayudas comprometidas.

Entre la lista de ecoesquemas que se van planteando, el proyecto encaja dentro de los siguientes:

Ecoesquema 3: tiene como objetivo mejorar la fertilidad y estructura del suelo (y en consecuencia su capacidad de secuestro de carbono), reducir la incidencia de malas hierbas, erosión y demanda hídrica.

Ecoesquema 4 que hace referencia a la agricultura de precisión, tiene por objetivo mantener un aporte de nutrientes ajustado a las necesidades reales de los cultivos, minimizando sus pérdidas y reduciendo el impacto en el medio ambiente.

Ecoesquema 5: hace referencia al compostaje y tiene como objetivos la reducción de emisiones, incrementar la materia orgánica en el suelo para mejorar su estructura, retener la  humedad, reducir la erosión y uso de fertilizantes.

Para conseguir estos objetivos, el Gobierno español está legislando un nuevo Real Decreto para la nutrición sostenible de los suelos.

Conoce más sobre los Ecoesquemas

 

Estrategia a corto plazo: Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC)

Después de su fase de consulta, el Consejo de Ministros, en su reunión del día 16 de marzo de 2021, ha aprobado el acuerdo por el que se adopta la versión final del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC).

El PNIC es una estrategia con horizonte 2030, por lo tanto de corto-medio plazo y se complementa con la estrategia a largo plazo 2050 (ELP 2050).

Los objetivos recogidos en el PNIEC están alineados con el aumento de ambición que ha fijado el Consejo Europeo de 10 y 11 de diciembre de 2020, en el que se acordó un objetivo a 2030 de reducción de emisiones de la Unión Europea de, al menos, un 55 % respecto a los niveles de 1990, aumentando así la expectativa de reducción pactada en el acuerdo de París que era de un 20%.

La estrategia tiene una visión holística que afecta a todos los sectores industriales para alcanzar sus objetivos, entre los que esta reducir la dependencia energética de España del exterior mediante medidas adicionales de eficiencia energética. Su puesta en marcha supone una oportunidad para mejorar toda la cadena de valor de la industria, así como para generar nichos de negocio.

A cada uno de estos sectores se les ha asignado una cuota de recorte de emisiones, los sectores de gestión de residuos, agricultura y ganadería, y gases fluorados que forman el grupo de difusos no energéticos contribuirán con una reducción respecto a sus niveles en 2005 de aproximadamente el 28%, 18% y 33% respectivamente.

 

Sectores difusos:

Las emisiones de los sectores difusos en 2050 representan dos terceras partes de las emisiones totales de la economía española en 2050 de acuerdo con el MITECO.

Dentro de las emisiones difusas, las no energéticas presentan características muy especiales que hacen difícil su mitigación. Esto es debido a que las actuaciones en estos sectores bien tienen impacto únicamente en el largo plazo, bien requieren de una transformación profunda de las tecnologías o bien actualmente no se conocen tecnologías ni procedimientos que sean capaces de reducir sensiblemente sus emisiones en un periodo inferior de tiempo.

Aquí el proyecto adquiere fuerza ya que la solución que propone está basada en biotecnología y no requiere de grandes inversiones para su puesta en marcha. Si bien no puede llegar a procesar tan altos volúmenes de bioresiduos, si lo hace de manera sostenible. Es una Solución basada en la Naturaleza (SbN).

El texto dice lo siguiente: se potenciará la implementación de tecnologías ya maduras o que ya están en fase avanzada en la actualidad como: el compostaje, la digestión anaerobia y la captación de biogás (con o sin upgrading)…

 

De todas las medidas propuestas, vamos a ver donde encaja la actividad de la planta de reciclaje que propone el Proyecto Circular:

 a.2. Ajuste del aporte de nitrógeno a las necesidades del cultivo. La medida propuesta consiste en la elaboración de un plan de fertilización que tenga en cuenta las necesidades del cultivo, de tal manera que se utilicen fertilizantes orgánicos e inorgánicos en las dosis y momentos adecuados. Además, se fomentará el uso de estiércoles y purines de manera racional, lo que se encuadra dentro de la Estrategia de Economía Circular, al incluirlos de nuevo en la cadena de producción.

Por lo tanto el aporte indiscriminado de estiércol al suelo se acabó. El uso de estiércoles como abono se tendrá que justificar en los cuadernos de campo dentro de los ECO-esquemas de la nueva PAC.

Entregando ese estiércol a la planta de reciclaje propuesta por el Proyecto, se valorizarán esos residuos en una enmienda orgánica mucho más rica en nitrógeno y más equilibrada en nutrientes para el suelo y los cultivos.

a.3. Vaciado frecuente de purín en alojamientos de porcino. La medida consiste en el vaciado frecuente de los fosos situados por debajo de los lugares de confinamiento en las instalaciones de porcino. Se considera vaciado frecuente aquel que se realiza al menos una vez al mes. La técnica de referencia consiste en el vaciado de los fosos al final de la fase o cuándo están llenos. Este vaciado frecuente reduce las emisiones de NH3, CH4 y N2O. Estas mejoras en el manejo de los purines y estiércoles en los alojamientos para las diferentes categorías animales de porcino y bovino, dan lugar a una reducción de las emisiones producidas en el interior de los alojamientos.

El purín desalojado puede entregarse al centro de tratamiento de residuos que propone el proyecto, para ser ECO-reciclado y convertido en compost que vuelve al suelo para cerrar el círculo. Al tratarse el residuo desde el primer momento, se evitan acumulaciones y emisiones de GEI.

 

a.6. Fabricación de compost a partir de la fracción sólida del purín. La medida propuesta es la fabricación de abono orgánico (compost) a partir de deyecciones de porcino y bovino en zonas de alta concentración ganadera. En el compostaje, la acción de las bacterias aeróbicas oxida el nitrógeno amoniacal, con lo que se reducen las emisiones de NH3. Además, este proceso permite la estabilización de los residuos mediante una fermentación aerobia que genera CO2 (que no se tiene en cuenta en el balance final, ya que proviene de biomasa) y pequeñas cantidades de CH4 y N2O, en comparación con otras técnicas que generan más GEI.

Esto es justamente lo que propone el proyecto, entregando el purín sólido a la planta de reciclaje en vez de almacenarlo, se reduce de manera considerable la emisión de GEI.

El compost producido es una enmienda orgánica que mejora la fertilidad y características del suelo ayuda a fijar el carbono en el mismo

a.9. Utilización de restos de poda de cultivos leñosos como biomasa. Se considera fundamentalmente el olivar y el viñedo, por la mayor superficie de cultivo y poda, en tamaño y volumen, que origina. Se utilizarán para la mejora del carbono orgánico de suelo, o para uso como biomasa.

La planta de reciclaje de bioresiduo  puede actuar como receptor de este tipo de residuo para efectivamente añadirlo a las ECOopilas donde se están compostando los biorresiduos, y de esta manera reciclarlo de forma ecológica en biomasa.

 

Accede aquí al documento completo del PNIEC

 

Plan Nacional para el Control de la Contaminación Atmosférica

Dentro de este programa se incluye el Plan Nacional para el Control de la Contaminación Atmósferica -PNCCA- para que España pueda cumplir así con la obligación establecida en la Directiva de Techos Nacionales de Emisión.

Son unas medidas que se complementan con las descritas anteriormente y encaminadas a la mejora de la calidad del aire. Con su puesta en marcha se pretende recortar significativamente las emisiones de sustancias consideradas peligrosas para la salud como el dióxido de azufre (SO2), los de óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM, amoníaco (NH3) y partículas finas (PM 2,5).

El PNCCA plantea un total de 57 medidas que están agrupadas por sectores de actividad en 8 paquetes sectoriales (mix energético, transporte, industria, eficiencia energética en industria manufacturera y en el sector residencial y comercial, generación y gestión de residuos, agricultura y ganadería) y 5 destinados a mejorar la situación a futuro de los compuestos orgánicos volátiles.

Entre las medidas contempladas para el sector agrario están la fertilización eficiente y la reducción de las emisiones de amoníaco en el sector ganadero.

 

Accede aquí al documento completo del PNCAA

 

Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC)

 

Los informes del IPCC señalan al sur de Europa y la cuenca del Mediterráneo como las zonas más expuestas a los impactos derivados de la crisis climática, por lo que para España ésta es una cuestión esencial: sin una adecuada acción en materia de mitigación, las capacidades adaptativas se verán irremediablemente desbordadas.

De acuerdo al artículo 7 del mencionado Acuerdo de París, el Gobierno español a desarrollado el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2021-2030 que se define como un instrumento de planificación básico para promover la acción coordinada frente a los efectos del cambio climático en España. Para ello el plan define objetivos, criterios, ámbitos de trabajo y líneas de acción para fomentar la adaptación y la resiliencia frente al cambio del clima. Su elaboración es el resultado de un proceso colectivo de análisis, reflexión y participación pública y empieza diciendo:

 

«El Plan Nacional de Adaptación cumple el objetivo fundamental de dar cumplimiento y desarrollar -a nivel de Estado español- los compromisos que nuestro país ha adquirido en el contexto internacional de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) cuyo artículo 4.1(b) establece que las Partes deberán formular, aplicar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y, según proceda, regionales, que contengan (…) medidas para facilitar la adaptación adecuada al cambio climático».

 

El Plan coordinado por de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) en sí no tiene objetivos establecidos y no aporta soluciones, si  no que se pretende integrar todos los proyectos e iniciativas encaminados a lograr una adaptación al cambio climático en España, en los distintos sectores, sistemas, ámbitos y niveles, buscando de forma activa la interacción entre todos ellos con el fin de que puedan beneficiarse mutuamente de los resultados que se vayan alcanzando. De esta manera se creará una base de datos estructurada a la que podrán acceder las partes interesadas para desarrollar sus propias estrategias.

El papel de  la OECC consiste en promover la generación de datos, herramientas e información relevantes para el desarrollo de cada evaluación de impactos y facilitar los procesos participativos.

Es decir, que la razón de ser de este plan, es que las estrategias de mitigación por si solas, de manera independiente no pueden solucionar los problemas ambientales, se necesita de una previsión, de unos datos, de contestar a ciertas preguntas, para después si, poder desarrollar estrategias adecuadas.

Preguntas como estas:

  • ¿Cuáles son los impactos clave del cambio climático a largo plazo?
  • ¿Hasta qué punto la adaptación puede reducir los efectos negativos del vulnerabilidad e cambio climático?
  • ¿Qué puede hacer un país o comunidad para adaptarse al cambio climático?
  • ¿Cómo pueden desarrollarse y evaluarse mejor las políticas de adaptación?

 

De las lineas de trabajo que comprende el PNACC, El Proyecto Circular Humus-Spain puede jugar su rol de actuación en varias de ellas, veamos como:

Agricultura: se ha demostrado que la mejor enmienda orgánica para la nueva y creciente agricultura de conservación, agricultura de precisión, y agricultura ecológica es el humus de lombriz, que será el subproducto obtenido como resultado del reciclaje de los biorresiduos recogidos por la planta de reciclaje. El uso de estas enmiendas en sustitución de fertilización química, está en concordancia con el objetivo del Gran Pacto Verde Europeo, de alcanzar una superficie agrícola ecológica de al menos el 25% para el 2030.

 

Áreas costeras: Aunque aparentemente no tendría relación con la actividad del proyecto, en realidad si lo tiene. Uno de los problemas actuales al que se están enfrentando las zonas costeras es el de la invasión de algas invasoras asiáticas. Además de los problemas que causa en el equilibrio del ecosistema marino, su retirada y acumulación también supone un problema por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y de mal olor.  Normalmente este biorresiduo acaba en las incineradoras municipales con el consiguiente daño ambiental. Además es un desperdicio no reutilizar esta biomasa tan rica en nutrientes para la agricultura. Tratando este biorresiduo en las ECOpilas de la planta de reciclaje del proyecto, se podrán reciclar para valorizarlo y convertirlo en un rico biofertilizante que puede utilizarse para la fertilización de suelos agrícolas.

 

Ciudad, urbanismo y vivienda: no cabe duda de que las ciudades se están transformando en lugares más sostenibles y sensibles con la naturaleza. La llamada agricultura urbana es toda una tendencia y cada vez encontramos más huertos urbanos. El humus producido en la planta de reciclaje puede ser utilizado como fertilizante en los espacios verdes de las ciudades. La ventaja principal con respecto a otros tipos de fertilizantes es su gran capacidad de retención hídrica, lo que constituye un gran ahorro en agua.

Por otro lado, recientemente se ha publicado un reporte científico sobre las ventajas a nivel de salud que constituye abonar los parques y jardines urbanos con humus. Su alto contenido en microbiota combate los patógenos del suelo y lo hace más seguro cuando se entra en contacto con este.

 

Protección de la salud: uno de los retos a nivel mundial es el de poder abastecer de alimentos a su creciente población y hacerlo de una forma segura. La actual pérdida de superficie agrícola debido a los cambios climáticos y al abusivo uso de la fertilización química, pone en peligro el poder abastecer de alimentos a toda una población mundial. Esto podría aumentar el uso de fertilización química para maximizar las cosechas y compensar esa pérdida de superficie agrícola. Esta mayor dependencia de la fertilización química amenaza la salud alimentaria.

Por contra, el reciclaje de estiércoles para su conversión en fertilizantes orgánicos, podrá abastecer a una mayor superficie de cultivos libres de químicos para la producción de alimentos más sanos y seguros.

 

Conservación biodiversidad: La recuperación de suelos empobrecidos resulta de vital importancia para la conservación y expansión de la biodiversidad terrestre. La biorremediación de suelos se ha posicionado como la mejor estrategia para afrontar este cometido. El uso de materia orgánica para recuperar superficie de suelo sin vida está creciendo exponencialmente por los óptimos resultados que se están obteniendo en aquellos lugares donde se emplean. La planta de BIOreciclaje que propone el proyecto, podrá suministrar grandes cantidades de estos compuestos orgánicos obtenidos como resultado del proceso de ECOreciclado, a empresas dedicadas a la recuperación de ecosistemas.

 

Suelos y desertificación: de todas estas lineas de actuación, es en la del suelo donde el Proyecto Humus-Spain juega su mayor papel.

Una parte importante de la superficie del territorio español está amenazada actualmente por procesos de desertificación, especialmente como consecuencia de los incendios forestales y de la pérdida de fertilidad en suelos de regadío por salinización y erosión. Las proyecciones del cambio climático señalan un incremento de dichos problemas de forma generalizada y, especialmente, en la España de clima mediterráneo seco y semiárido. De hecho, el Gobierno español ha declarado a la desertificación como el mayor problema ambiental de nuestro país.

Una de las estrategias más efectivas para luchar contra la desertificación y el cambio climático es el aporte de Materia Orgánica (MO) al suelo para cambiar su estructura y perfil isohúmico. Suelos ricos en MO son suelos vivos capaces de retener agua y de capturar carbono para sustentar una mayor y mejor vegetación. La puesta en marcha del proyecto podrá producir una gran cantidad de MO para llevar a acabo esta estrategia.