Viabilidad del proyecto

Viabilidad del proyecto

Gestor de residuos:

En el mundo rural se producen una gran cantidad de biorresiduos de diferente procedencia. Las nuevas normativas ambientales obligan al reciclaje y valorización de este tipo de residuos antes de su incineración. Un ejemplo lo encontramos en los biorresiduos procedentes de podas forestales. La normativa vigente prohibe quemar este tipo de residuos por lo que muchos municipios se ven obligados a su acumulación en naves o al aire libre.

Otro ejemplo lo encontramos en algunos municipios costeros que se están enfrentando a un problema de acumulación de biorresiduo procedente de diferentes tipos de algas invasoras. Su acumulación causa un daño ambiental al emanar Gases de Efecto Invernadero -GEI- y malos olores. Ante la falta de alternativas de valorización, actualmente las empresas que se encargan de mantener limpias las costas llevan a las incineradoras municipales estos biorresiduos causando daño ambiental por su quema y constituyendo un auténtico desperdicio de rica materia orgánica. La planta de biorreciclaje puede ser receptora de este tipo de residuo cobrando por su recepción y tratamiento.

Estas nuevas normativas pondrán presión sobre las explotaciones ganaderas, especialmente aquellas de pequeño y mediano tamaño que no pueden hacer frente a los costes que suponen la inversión en maquinaria para tratar sus residuos. En este punto es donde la planta actúa como gestor de residuos comunal.

Para llevar a cabo este trabajo la planta dispondrá de maquinaria móvil para desplazarse hasta la explotación y tratar in situ los residuos mediante separación sólido-líquida, así mismo como recoger los residuos para transportarlos hasta la planta.

Entregando la gestión de los residuos a nuestra planta, estos pasan a ser responsabilidad de la misma bajo el amparo de la ley de fertilizantes y suelos contaminados liberando a las explotaciones de la presión normativa, por ejemplo la que se contempla en la nueva PAC, la llamada «nueva ley del estiércol».

Además la explotación puede recibir una contrapartida económica proveniente de la venta del subproducto valorizado. Para ello se llegarán a acuerdos individualizados. Esto hará que el tratamiento sostenible de los residuos que producen las pequeñas y medianas explotaciones no conlleve a un sobrecoste, y no sólo eso, sino que se pueda obtener un rédito económico.

 

 

Comercialización de los subproductos valorizados

No cabe duda de que el sector agrícola está cambiando y que lo hará todavía más por toda la nueva normativa que entrará en vigor y que incidirá sobre aspectos sostenibles. Dentro de los pactos alcanzados en el Acuerdo de París y que tienen que cumplirse como muy tarde en el 2030, los que más nos afectan son: el 30% de toda la superficie agrícola europea tiene que destinarse a agricultura ecológica, y el 50% de toda la fertilización inorgánica tiene que desaparecer (estrategia De la granja a la mesa).

Para que estos objetivos puedan cumplirse se necesitarán mayores cantidades de fertilizantes orgánicos. Por lo tanto,los subproductos valorizados en forma de biofertilizantes obtenidos como resultado del proceso de ecorreciclado llevado a cabo en la planta de biorresiduos, tendrán una mayor demanda y podrán venderse con más facilidad y a mayor precio dentro del nuevo mercado europeo que se está creando y regulando actualmente por parte de la Comisión Europea para precisamente favorecer su comercialización y a la vez reducir la dependencia de su importación.

Concretamente, nuestro país es el mayor productor europeo de alimentos ecológicos y se prevé un gran crecimiento de esta producción debido al incremento de su demanda a nivel global. 

Suministro de precompost, compost y materia orgánica al sector privado: otras empresas fabricantes de fertilizantes están interesadas en posicionar en este mercado y quieren desarrollar sus propios biofertilizantes. Para ello necesitarán la materia orgánica como base.

Impulso compra pública verde: uso de fertilizantes orgánicos para parques y jardines. El humus por ejemplo tiene una gran capacidad de retención hídrica, lo que puede suponer un gran ahorro en agua para los municipios en lo referente a mantenimientos de sus parques.

Cerrando el círculo: nuevo mercado de fertilizantes

 

La estrategia de la Materia Orgánica (MO)

Nuestro país acaba de declarar el avance de la desertificación como mayor problema ambiental. La técnica que se ha mostrado más eficaz para combatirla es la llamada «estrategia de la materia orgánica» que consiste en aportar al suelo materia orgánica estabilizada rica en microorganismos que sean capaces de cambiar el perfil isohúmico del suelo para convertirlo en un sumidero de carbono capaz de secuestrar carbono.

Aquí se abre otra gran linea de comercialización ya que para crear estos sumideros en la lucha contra el cambio climático se necesitarán enormes cantidades de materia orgánica estabilizada como la que se producirá en nuestra planta. Empresas de reconstrucción de ecosistemas y el propio Estado serán nuestros clientes en esta linea de comercialización.

Como vemos la puesta en marcha de la planta responde a una serie de necesidades que se están creando en el ámbito de la sostenibilidad, unas necesidades que también se dan en otros países. En este sentido la materia orgánica se esta ya convirtiendo en un producto muy cotizado. Algunos países serán autosuficientes para abastecer esa demanda de enmiendas orgánicas a nivel global, en cambio otros tendrán deficit y tendrán que importar este producto. Por lo que se contempla la posibilidad de comercialización internacional.

 

Biotecnología

La biotecnología esta experimentando un gran avance y ofrece soluciones a problemas ambientales. Este es el caso por ejemplo de los biosurfactantes, un campo muy prometedor con mucho futuro. Estos son consorcios microbianos con capacidad de degradar contaminantes como por ejemplo hidrocarburos. Por lo tanto pueden ser utilizados para biorremediar (limpiar) suelos contaminados por la actividad industrial. También son utilizados por las plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos -RSU- para precisamente degradar compuestos contaminantes.

Se necesitan grandes cantidades de poblaciones de estos microorganismos para tratar grandes superficies, y en este punto se abre otra linea comercial para la planta ya que se puede hacer crecer estas poblaciones dentro de las pilas de compostaje donde se desarrollan con rapidez. Es decir se pueden reproducir a gran escala para posteriormente ser vendidas a estas plantas de RSU.

 

Servicio comunitario

Cabe mencionar que en lo referente a actuar como gestor de residuos y sin tener en cuenta la comercialización de los subproductos valorizados, la planta podría recibir ingresos por la prestación de servicios a la comunidad y contribución en la lucha contra el cambio climático. El Gobierno y las Comunidades Autónomas tienen destinado presupuesto para subvencionar sin contraprestación económica actividades de reciclaje y valorización. Esto se puede encontrar en los Planes de Gestión Integral de Residuos Autonómicos como por ejemplo en el GIRA (Gestión Integral de Residuos de Aragón) que dice lo siguiente:

«En municipios saturados, el sector público fomentará y promocionará de forma directa, la implantación de tratamientos de depuración de estiércoles de tipo biológico, compostaje o cualquier otro que elimine los excedentes de nitrógeno»…

 

El nuevo Real Decreto para la nutrición sostenible de los suelos

El nuevo Real Decreto para la nutrición sostenible de los suelos

El proyecto circular Humus-Spain se encuentra completamente alineado con este Real decreto que se encuentra en fase de discusión y que se espera sea publicado en el primer semestre de este año y comienza diciendo lo siguiente:

«La sociedad actual demanda de las Administraciones Públicas la aplicación de una política que permita disminuir el impacto ambiental de la aplicación en los suelos agrarios de productos fertilizantes y otras fuentes de nutrientes o materia orgánica, todo vez se alcanza el nivel de producción agrícola necesario para proveer al sistema alimentario».

El RD continúa diciendo:

Por otro lado, la Comisión Europea también integra transversalmente la política medioambiental en las demás políticas comunitarias, como se refleja en el Pacto Verde Europeo. Entre las herramientas principales de este pacto en el sector agrario, se encuentra la Estrategia «De la granja a la mesa» en donde se busca diseñar un sistema alimentario justo, saludable y ecológico. Esta estrategia impone unos objetivos ambientales muy ambiciosos entre los que se encuentra uno referido a la fertilización y buen estado agronómico de los suelos. Establece como meta reducir, al menos, a la mitad las pérdidas de nutrientes, sin deteriorar la fertilidad del suelo.

Aunque existen normas sectoriales que ya regulan aspectos concretos en el citado ámbito, se hace preciso aprobar una norma que establezca un marco general básico, de aplicación en toda España, para conseguir, regulando un aporte sostenible de nutrientes en los mencionados suelos, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y otros gases contaminantes, en especial el amoniaco, evitar la contaminación de las aguas, tanto superficiales como subterráneas, preservar y mejorar las propiedades biológicas de los suelos agrarios, potenciando su manejo como “suelos vivos”, evitar la acumulación de metales pesados y otros contaminantes en los suelos agrarios, y preservar la biodiversidad ligada a los suelos agrarios.

 

Si se leen los objetivos del proyecto se podrá comprobar su sintonía con los de este Real Decreto:

  • Gestión sostenible de la nutrición de los cultivos.
  • Mantenimiento o incremento, en su caso, de la materia orgánica de los suelos agrarios.
  • Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y lucha contra el cambio climático.
  • Reducción de emisiones de otros gases contaminantes, en especial el amoniaco.
  • Evitar la contaminación de las aguas, tanto superficiales como subterráneas.
  • Preservar y mejorar las propiedades biológicas de los suelos agrarios, potenciando su manejo como “suelos vivos”.
  • Evitar la acumulación de metales pesados y otros contaminantes en los suelos agrarios.
  • Preservar la biodiversidad ligada a los suelos agrarios.

 

Más sobre este RD conocido como «la nueva ley del estiércol»

Según este nuevo RD y como norma general, la fertilización nitrogenada debe adaptarse a las necesidades de los cultivos a lo largo de su ciclo vegetativo. En tal sentido, dada la movilidad del nitrógeno en el suelo, se debe fraccionar dicha fertilización, procurando realizar los aportes en los momentos de mayor utilización por los cultivos.

Se dividen los fertilizantes nitrogenados en tres grupos a efectos de determinar su época de aplicación al terreno:

Grupo 1: Fertilizantes de origen orgánico (estiércol de bovino, ovino-caprino, purines, gallinaza, compost, etc.) y lodos, en los que la mayor parte del nitrógeno tiene que mineralizarse antes de estar disponible para los cultivos.

-Grupo 2: Fertilizantes minerales en forma ureica y amoniacal que tienen que nitrificarse para poder ser asimilados por los cultivos, y formulaciones de liberación lenta y fertilizantes con inhibidores de la nitrificación, así como los inhibidores de la ureasa, contemplados por la legislación española y europea.

Grupo 3Fertilizantes minerales en forma nítrica o nítrico-amoniacalfácilmente asimilables por los cultivos, así como los compuestos o complejos que contengan en su formulación cualquiera de estas formas.

Se establecen una serie de obligaciones y recomendaciones relacionadas con la aplicación de fertilizantes nitrogenados al suelo. Entre estas obligaciones están:

La aplicación de fertilizantes del Grupo 1, incluida la que puedan aportar directamente los animales, estará limitada a una cantidad por hectárea y año que contenga un máximo de 170 Unidades Fertilizantes de Nitrógeno (UFN, equivalente a 1 kg de Nitrógeno).

Se tendrá en cuenta para los fertilizantes orgánicos del Grupo 1, los valores de oscilación entre su riqueza en nitrógeno y el porcentaje de este que se mineraliza durante el primer y segundo año tras su aplicación.

La aplicación de estiércol u otros fertilizantes nitrogenados debe realizarse teniendo en cuenta las limitaciones en las cantidades máximas por hectárea establecidas en cada CC AA.

Cantidad máxima de estiércol o purín permitida por unidad de superficie en función del ganado del que proceda y si ha sido o no sometido a un proceso de valorización en balsas o estercoleros.

No podrá realizarse la aplicación de fertilizantes: en períodos de lluvia, en suelos helados o con nieve, suelos inclinados, en parcelas con pendiente media superior al 15% dedicadas a cultivos leñosos y en aquellas con pendiente media superior al 10% de cultivos herbáceos, en terrenos no cultivados, salvo que se mantenga una cubierta vegetal o se haya previsto su inmediata implantación en un plazo máximo de 15 días, en terrenos no cultivados, salvo que se mantenga una cubierta vegetal o se haya previsto su inmediata implantación en un plazo máximo de 15 días.

Deberá respetarse un periodo de entre 21 días y 2 meses para su aplicación con respecto a la recolección (2 meses cultivos y 21 días pastoreo o siega de pastos). No se podrán aplicar a menos de 5 metros de las orillas de aguas superficiales o pozos, y se deberá señalizar los cultivos o pastos tratados con purines en parcelas colindantes con vías pecuarias durante un tiempo determinado para evitar la entrada de ganado.

Con su entrada en vigor, los productores tendrán que cumplimentar una nueva sección del cuaderno de explotación relativa a la fertilización, donde deberán registrar datos de nivel de nutrientes y metales pesados del suelo, nivel de nutrientes en el agua de riego, operaciones de fertilización, fechas, dosis aplicadas, registro de operaciones de riego o contar con un asesor en materia de fertilización para la realización de planes de abonado.

 

Aquí puedes consultar en su totalidad este Real decreto «La nueva ley del estiércol»

     

    Cerrar el círculo: una prioridad internacional

    Cerrar el círculo: una prioridad internacional

    El sector ganadero tiene un alto potencial de circularidad en sus actividades. Entre ellas está la de dar valor a residuos y subproductos agroindustriales no destinados al consumo humano. Su participación en el reto de economía circular impulsada por la Unión Europea puede suponer una fortaleza para este sector que se está viendo sometido a una nueva presión normativa que se traslada a un aumento en los costes de producción, y a una presión social para rebajar el impacto ambiental de su actividad. Además, al desarrollarse las actividades de este sector mayoritariamente en zonas rurales, la reutilización y reciclado de los residuos o subproductos generados (estiércol, lana, suero de leche, etc.) ofrece nuevas oportunidades de negocio para estas zonas rurales, contribuyendo a la sostenibilidad ambiental y fijación de población.

    Reducir, reutilizar y reciclar son los cimientos de la economía circular (EC), este modelo económico que está siendo liderado por la Unión Europea (UE) y cuyo objetivo final es el de alcanzar la neutralidad climática antes de 2050. Este cambio de paradigma está afectando a todos los sectores productivos lo que a su vez está llevando a un cambio de mentalidad de la sociedad para poner fin a la corriente de «usar y tirar» en el que estamos inmersos, adquiriendo unos hábitos más responsables con el medio ambiente tanto en lo referente a el consumo como en los modos de producción.

    El agotamiento de las materias primas causado por un consumo de recursos mayor de lo que la naturaleza puede gestionar y la manifiesta contaminación del agua, de la tierra y del aire pasan a ser valorados socialmente por su importancia real como bienes finitos e indispensables para la vida. Para establecer unos claros objetivos por sectores, para que estos sean públicos y para incentivar la participación social, la UE creó los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenibles).

    Estos ODS hacen de la EC una prioridad internacional en la lucha contra el cambio climático y marcan el futuro de la economía a través de la senda del desarrollo sostenible, entendiendo este como el que cubre las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generaciones de cubrir las suyas en todos los niveles considerados (económico, ambiental y social).

    Cerrar el círculo supone un rediseño de todos los procesos de producción para optimizar la utilización de estos recursos renovables, para ello se necesita una fuente de inspiración y una importante dosis de investigación, tecnología e innovación, no falta de inversión, donde el residuo o subproducto generado adquiere un papel protagonista (reutilizado o reciclado) como materia prima, dejando el valor añadido de su transformación en la zona de producción.

    En el sector ganadero este rediseño de los procesos de producción supone la utilización de recursos biológicos renovables (bioeconomía) procedentes de la tierra y el mar (plantas, algas, microorganismos, subproductos orgánicos y animales) para obtener productos con valor añadido (alimentos, energía, materiales o servicios), minimizando las fugas y recirculándolos en la producción.

     

    En esto consiste nuestro proyecto circular Humus-Spain, un proyecto completamente alineado con el Pacto Verde Europeo que persigue alcanzar esta EC, y concretamente dentro del sector agropecuario con la Estrategia ‘De la Granja a la Mesa’ que tiene entre sus objetivos la reducción del impacto medioambiental de la producción agrícola y ganadera, con metas concretas para el 2030 como la de reducir las pérdidas de nutrientes del suelo en un 50 % como mínimo, el uso de fertilizantes minerales en un 20 %, el uso de antibióticos en animales y de pesticidas en agricultura en un 50 %, así como de lograr que un 25 % de las tierras agrícolas estén destinadas a la agricultura ecológica.Todo ello garantizando los medios de vida a todos los operadores de la cadena de suministro de alimentos.

    Para guiar a las explotaciones ganaderas hacía una producción circular y reducir el impacto ambiental de su actividad, el Ministerio ha publicado la guía de las mejores técnicas disponibles (MTD´s). Se trata de una guía muy completa elaborada en coordinación internacional dentro del marco de la Directiva 2010/75/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, que cuenta con la participación de investigadores del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). En el documento además de describirnos las mejores técnicas disponibles, se explican los principales contaminantes y los requisitos medioambientales que deben cumplir las explotaciones. Entre estas técnicas disponibles se incluyen la recogida y almacenamiento de estiércol, su reciclado, y su aplicación al campo. Por lo tanto nuestro proyecto circular encaja con la aplicación de estas MTD´s.

     

     

     

    Plan de eficiencia de recursos

    Abordar la circularidad en la ganadería requiere de un primer paso donde hay que identificar las principales entradas y salidas de recursos que se producen en el sistema productivo. En este sentido, en las entradas nos encontramos con los alimentos del ganado, los combustibles y el agua, mientras que en las salidas, además de los productos con valor en el mercado actual como la leche, la carne y los derivados lácteos (queso, cuajada, etc.), se generan subproductos como el estiércol y la lana –con un valor variable dependiendo de la localización y las características de la granja.

    Esta gestión sostenible de los subproductos o residuos, además de resolver el problema de su eliminación, pueden representar una parte importante de los ingresos de la granja, así como una diversificación de la producción, un ahorro y una menor dependencia de insumos externos.

    La gestión de los recursos utilizados y de los subproductos y residuos generados precisa de un plan de eficiencia (residuos cero) que, en muchos casos, debido al pequeño tamaño de las granjas, para ser rentable requiere de instalaciones colectivas donde realizar la transformación. Es en este punto donde nuestro proyecto circular adquiere su significado y presenta su potencial al proponer una planta de reciclaje de biomasa colectiva.

     

     

    Revalorización del estiércol

    La revalorización de subproductos es la base de ese plan de eficiencia y de entre todos los subproductos a tratar destaca el estiércol por el volumen generado (65-70 % del alimento consumido) y por las posibilidades de revalorización que presenta. El estiércol es la mezcla de las heces de los animales con orines, cama, restos de alimentos del ganado y agua (procedente de la lluvia, limpieza o bebederos). Su composición varía según la especie que lo genere, la alimentación, la composición de la cama, el contenido en agua y las condiciones y duración de su almacenamiento.

    En la actualidad hay principalmente tres estrategias de valorización de deyecciones ganaderas: obtención de productos con valor agronómico, valorización energética y valorización en forma de productos de alto valor añadido. Nuestro proyecto se centra en la primera estrategia, si bien su puesta en marcha también permitiría el desarrollo de las otras dos.

    Tradicionalmente, el estiércol era depositado directamente en el campo por los animales en pastoreo o utilizado como abono en los cultivos de la explotación ganadera. Con la aparición de los fertilizantes químicos y la proliferación de las ganaderías sin base territorial (intensificación), la cultura tradicional de la gestión del estiércol se ha perdido y ha pasado, en algunas zonas con altas concentraciones de animales, a suponer un problema para los ganaderos, donde un manejo inadecuado puede ocasionar malos olores, sobre-nitrogenización del suelo, contaminación del agua, además de emisiones GEI.

    En las localizaciones de las ganaderías donde la producción agrícola es importante, el estiércol puede suponer una producción relevante; aunque el ajuste de la alimentación y el empleo de zoosanitarios condiciona su uso como fertilizante orgánico para la producción agrícola de calidad. En este punto es donde también nuestro proyecto adquiere una gran relevancia ya que el proceso de compostaje (descomposición biológica aerobia de la materia orgánica) que propone para el reciclado y valorización de los residuos está considerado como un proceso de «higienización» capaz de estabilizar la materia orgánica, de limpiarla de contaminantes y por lo tanto de enriquecerla para aumentar su valor agronómico.

    El estiércol es un recurso que aporta materia orgánica al suelo de mucha importancia para gran parte de la península además de ser fuente de elementos nutritivos para las plantas (N, P, K y oligoelementos). En este sentido, el volumen estimado de estiércol que se produce en nuestro país es de unas 800.000t  de las cuales el 40% corresponden al ganado vacuno, el 35% al porcino, el 13% al avícola y el 12% al ovino-caprino (fuente MAPA).

    Esta cantidad supone un gran potencial con gran valor económico en el mercado, pero además teniendo en cuenta el elevado precio de los fertilizantes sintéticos y dado que como se ha comentado desde la UE se persigue la progresiva limitación de su uso, es un recurso que además puede contribuir a disminuir de forma indirecta las emisiones GEI producidas en la fabricación de fertilizantes químicos (fundamentalmente los nitrogenados).

    Esta gestión sostenible de los subproductos o residuos, además de resolver el problema de su eliminación, pueden representar una parte importante de los ingresos de la granja, así como una diversificación de la producción, un ahorro y una menor dependencia de insumos externos. Dar un nuevo valor a los residuos y subproductos de alimentos y cosechas no destinados al consumo humano permite abaratar el coste de alimentación (40-67 % de los costes de la granja), así como sustituir o mejorar la eficiencia de los combustibles fósiles (más contaminantes y no renovables) por otros de origen biológico y renovables como la bioenergía. La utilización de los desechos de materia orgánica animal o vegetal (biomasa) para la obtención de energía (biogás) es una alternativa de futuro para uso térmico y eléctrico en las propias granjas.

     

     

     

    Cerrando el círculo: hacia una fertilización agroecológica

    El sector agrícola ya está experimentando algunos de los impactos negativos del cambio climático. Según Eurostat, la agricultura representa alrededor del 10 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en la UE-28 (excluyendo UTCUTS), lo que corresponde a 470,6 millones de toneladas de CO2 equivalente (2012). Las emisiones agrícolas generalmente están vinculadas a la gestión de los suelos agrícolas, la fermentación entérica y el manejo del estiércol.

    Antes de la revolución industrial cerca del 97% del nitrógeno que soportaba la vida era fijado biológicamente. En el último siglo, la intensificación de la agricultura junto con un desconocimiento de lo que realmente sucedía en el suelo a nivel de los microorganismos, tuvo como resultado una disminución de la actividad biológica en favor de una aplicación industrial del nitrógeno en suelo agrícola. En 2009, los fertilizantes comerciales fueron responsables del 40% al 60% de la producción mundial de alimento.

    La gran mayoría de los fertilizantes que se usan hoy en día en la agricultura son fabricados a base de amoniaco a través del sistema «Harber-Bosch» que fue desarrollado a principios del siglo pasado. Este sistema no usa fuentes de energía renovables y su coste energético es altísimo. La producción de una de las materias primas clave para los fertilizantes tradicionales, el amoníaco (NH3) o el óxido de nitrógeno (NOx), es un proceso que consume mucha energía y es responsable de alrededor del 2% de todas las emisiones globales de CO2.

    Globalmente a dia de hoy, se calcula que se vierten al suelo fertilizantes nitrogenados por un valor total de unos 100 billones de dólares. De esa ingente cantidad, sólo entre un 10% a un 40% es absorbido por las plantas. El resto acaba en cursos de agua, volatilizado en la atmósfera, o inmovilizado en el suelo. Esto provoca grandes daños ambientales como la eutrofización de las aguas, la contaminación de la atmósfera aumentando los efectos causados por los gases de efecto invernadero, o sobre-nitrogenando los suelos impidiendo que se fije carbono.

    Para la fabricación de los actuales fertilizantes se estima que el 87% de la energía se utiliza para la síntesis de amoniaco; pues bien, para fabricar una tonelada de NH3, se emiten 1,6 toneladas de CO2 a la atmósfera.

    Hoy en día se conocen las consecuencias del uso masivo de la fertilización nitrogenada, según los últimos registros, entre un 60-70% de los suelos en Europa están empobrecidos por estas prácticas. Por otro lado, se reconoce más la importancia fundamental de las comunidades microbianas en los procesos de fotosíntesis y de fijación de carbono en el suelo para la productividad de las plantas.

    También ya se sabe que los suelos con un alto contenido en nitrógeno son pobres en carbono, elemento esencial que actúa como regulador de macro y micronutrientes. La alta presencia de nitrógeno inhibe la actividad microbiana y por lo tanto no se forma la manta orgánica -humus- de forma natural. El resultado es que los suelos no pueden fijar C02 que escapa a la atmósfera. Se calcula que los suelos destinados a plantaciones pierden carbono a un ritmo de un 0,5% anual.

    Consulta aquí porque los suelos están perdiendo carbono

    Estas cuestiones nos obligan a plantearnos un giro drástico en el modelo de producción agrícola a otro modelo basado en la comprensión del funcionamiento de los agroecosistemas, en la capacidad biológica de fijar nitrógeno y carbono atmosférico, en una mayor integración entre agricultura y ganadería, en una mayor diversificación de las fincas y sobre todo, en el estudio y el conocimiento del funcionamiento de los ciclos biogeoquímicos en la naturaleza.

     

    Fósforo: materia prima fundamental

    Fósforo: materia prima fundamental

    En las últimas cinco décadas nuestra población mundial se ha duplicado, la extracción de materiales se ha triplicado y el producto interno bruto se ha cuadruplicado. La extracción y el procesamiento de los recursos naturales se han acelerado en las dos últimas décadas y son responsables de más del 90 por ciento de nuestra pérdida de biodiversidad, del estrés hídrico y de aproximadamente la mitad de los impactos relacionados con el cambio climático. Si continuamos con la tendencia actual, el uso de los recursos naturales se duplicará aún más para el 2060 y causará consecuencias irreversibles

    -Panel Internacional de Recursos de la ONU-

    La enorme necesidad de recursos (energía, alimentos y materias primas) está sometiendo al planeta a una presión extrema y es la responsable de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero y de más del 90 % de la pérdida de biodiversidad y del estrés hídrico. Si pretendemos lograr la neutralidad climática de aquí a 2050 será fundamental ampliar la economía circular y desvincular el crecimiento económico del uso de los recursos, así como mantener este último dentro de los límites del planeta.

    Esta situación global de escasez y dependencia externa en el suministro de ciertas materias hace que el acceso a los recursos sea una cuestión de seguridad estratégica para la ambición de Europa de sacar adelante el Pacto Verde.

    Además, la crisis provocada por la COVID-19 ha revelado la rapidez y la profundidad con la que pueden interrumpirse las cadenas de suministro mundiales. Una de las lecciones que nos ha dejado es la necesidad de reducir la dependencia y aumentar la diversidad y la seguridad del suministro.

    Por si este desafío no fuera suficiente, ahora nos enfrentamos a una situación bélica en Europa. Ucrania es considerado el granero del continente y el mayor exportador de fertilizantes de Europa, su parada en la producción vuelve a estresar esa cadena de suministro poniendo en peligro la producción alimentaria.

    Para resolver este problema de escasez y dependencia exterior, la UE impulsa el uso de la  economía circular para incrementar la utilización de materias primas secundarias. Por ejemplo, más del 50 % de algunos metales, como el hierro, el zinc o el platino, se recicla y con ello se consigue cubrir más del 25 % del consumo de la UE.

    El Plan de Acción para la Economía Circular contemplado en el Pacto Verde Europeo propone dos acciones que se encuentran completamente alineadas con nuestro proyecto:

    • Poner en marcha actividades de investigación e innovación en el terreno de las materias primas fundamentales, en relación con el tratamiento de residuos, los materiales avanzados y la sustitución, en el marco del programa Horizonte Europa, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y los programas nacionales de investigación e innovación (I+i) (Comisión, Estados miembros, regiones y comunidad de I+i).
    • Identificar el suministro potencial de materias primas secundarias procedentes de reservas y residuos de la UE e identificar proyectos de recuperación viables.

     

    La UE publicó la comunicación “Resiliencia de las materias primas fundamentales: trazando el camino hacia un mayor grado de seguridad y sostenibilidad” (COM (2020) 474); fundamentado en el cuarto estudio sobre materias primas críticas publicado a principios del 2020. Se han valorado un total de 66 materias de las cuáles 30 se han considerado críticas, entre ellas el fosfato.

    Todo el fósforo que se consume a nivel mundial para la producción de fertilizantes proviene de minas de fosforita que se localizan en 3 países: Estados Unidos, China y Marruecos. De hecho, los geólogos estiman que en el plazo aproximado de 50 años las reservas de fósforo caerán tanto que el precio comenzará a elevarse de tal manera que hará inviable el uso de este nutriente en la agricultura.

    Pero, ¿qué pasaría si nos quedamos sin fósforo en los cultivos?

    Pues que sería inviable la producción agrícola. Hay que entender que el fósforo es un elemento esencial para la vida. Este nutriente es el responsable del transporte de energía dentro de la planta. Por tanto, sin fósforo la planta no tiene energía para desarrollarse y generar la cosecha.

    ¿Existe alguna alternativa para conseguir este nutriente para los cultivos?

    El fósforo se presenta en el suelo bajo dos formas: orgánico (de la materia orgánica) e inorgánico (de los minerales de la roca madre). Los fertilizantes sintéticos existen porque  de todo el fósforo disponible en el suelo, el 95% está en forma orgánica que las plantas no lo pueden asimilar.

    Para que parte de este fósforo no asimilable pase a estar disponible para las plantas se requiere la presencia de microorganismos en el suelo que sean capaces de disolver el fósforo y hacerlo disponible para las plantas.

    En nuestro proyecto dentro de las operaciones que se llevarán a cabo en la planta, los investigadores de los centros tecnológicos trabajarán con las comunidades microbianas especializadas en proveer de fósforo a la planta (solubizadores del fósforo). Estos organismos prosperan en las pilas de compostaje para conseguir unas enmiendas orgánicas ricas este mineral. 

     

     Directiva Marco Europea

    Este objetivo de reducir la dependencia de las importaciones de materias primas fundamentales le podemos encontrar también el la Directiva Marco Europea para la gestión de residuos que dice lo siguiente:

    «La gestión de residuos en la Unión debe mejorarse y transformarse en una gestión sostenible de las materias con miras a proteger, preservar y mejorar la calidad del medio ambiente, así como a proteger la salud humana, garantizar la utilización prudente, eficiente y racional de los recursos naturales, promover los principios de la economía circular, mejorar el uso de la energía renovable, aumentar la eficiencia energética, reducir la dependencia de la Unión de los recursos importados, y crear nuevas oportunidades económicas y contribuir a la competitividad a largo plazo.»

    «A fin de que la economía sea verdaderamente circular, es necesario tomar medidas adicionales sobre producción y consumo sostenibles, centrándose en el ciclo de vida completo de los productos, de un modo que permita preservar los recursos y cerrar el círculo. Un uso más eficiente de los recursos aportaría además unos ahorros netos sustanciales a las empresas de la Unión, las autoridades públicas y los consumidores, a la vez que se reducirían las emisiones totales anuales de gases de efecto invernadero».

     

    Conoce la Directiva Marco Europea para la gestión de residuos

    “Cuidar el Suelo es Cuidar la Vida” ; misión europea por la salud de los suelos

    “Cuidar el Suelo es Cuidar la Vida” ; misión europea por la salud de los suelos

    “Cuidar el Suelo es Cuidar la Vida” este es el sugerente y preciso título elegido por la Junta de Misión Salud del Suelo y Alimentos de la Comisión Europea para nombrar su misión destinada a impulsar la salud de los suelos europeos. El objetivo de la misión es “garantizar que el 75 % de los suelos estén sanos para 2030 y puedan proporcionar servicios ecosistémicos esenciales”, como el suministro de alimentos y biomasa, la protección de la biodiversidad, el almacenamiento y la regulación del flujo de agua o la mitigación de la efectos del cambio climático. La meta corresponde a un aumento del 100 % de suelos sanos con respecto a la línea de base actual.

    Esta misión por la salud del suelo forma parte de un conjunto de misiones (Mission boards) con la que Europa quiere afrontar grandes retos en materia de salud, clima y medio ambiente.

    Estas misiones que no tiene un carácter normativo incluyen un conjunto de acciones, como proyectos de investigación e innovación, medidas de actuación e iniciativas legislativas, para encontrar respuestas a algunos de los mayores retos a los que nos enfrentamos hoy en día y alcanzar objetivos concretos con un gran impacto social dentro de un plazo especificado de aquí a 2030.

    Entre estos retos están la lucha contra el cáncer, la adaptación al cambio climático, la protección del océano, los mares y las aguas, la vida en unas ciudades más ecológicas y la necesidad de garantizar un suelo sano y unos alimentos saludables.

    Para alcanzar esta ambición se pretende crear una sinergia entre investigación y demostración, de tal manera que las misiones estarán compuestas por “Living labs” que se definen como ecosistemas de espacios basados en el lugar para la co-innovación a través de la investigación participativa, transdisciplinar y sistémica, con el uso de múltiples métodos y herramientas que se originan en una variedad de disciplinas y dominios. Y los “Faros” lugares demostradores para exhibir buenas prácticas.

    La Misión por la salud del suelo tiene la ambición de crear unos 100 de estos laboratorios vivientes de aquí al 2030. En este sentido nuestro proyecto es un claro ejemplo ya que la planta de biorreciclaje que propone puede ser ejemplo de «modelo sostenible para el tratamiento de residuos ganaderos» que puede ser replicado en otras regiones europeas.

    Para ello los centros tecnológicos que conforman el consorcio del proyecto llevarán a cabo labores de investigación e innovación de manera coordinada y multidisplinar (Living-labs); y cuyos resultados se pondrán a prueba en condiciones ambientales reales en las instalaciones de un de los centros tecnológicos y en la propia explotación ganadera que forma parte del consorcio actuando pues como «faros».

    La misión pretender crear una red de estos laboratorios vivientes para compartir experiencias y resultados en la consecución de un fin común. Por ejemplo, nuestro proyecto podría formar red con los grupos operativos europeos EIP-AGRIEJP SOILS que persiguen una actividad agrícola más sustentable.

    Como resultado del grupo de trabajo por la salud del suelo, la comisión de la UE ha publicado el informe provisional con el título: “Cuidar el suelo es cuidar la vida” que comienza diciendo lo siguiente:

    La vida en la Tierra depende de suelos saludables. El suelo bajo nuestros pies es un sistema vivo, hogar de muchas plantas y animales fascinantes, cuyas interacciones invisibles aseguran nuestro bienestar y el del planeta. Los suelos nos proporcionan alimentos nutritivos y otros productos, así como agua limpia y hábitats florecientes para la biodiversidad. Al mismo tiempo, los suelos pueden ayudar a retrasar la aparición del cambio climático y hacernos más resistentes a los eventos climáticos extremos, como sequías e inundaciones.Los suelos preservan nuestro patrimonio cultural y son una parte clave de los paisajes que todos apreciamos. En pocas palabras, los suelos vivos y saludables nos mantienen vivos a nosotros y al mundo que nos rodea.

    Sin embargo, tendemos a dar por sentados estos beneficios y, como resultado, hemos descuidado la salud de nuestros suelos. La creciente demanda de suelo para el desarrollo urbano y las infraestructuras está consumiendo muchos de nuestros suelos más fértiles. Al mismo tiempo, el uso inadecuado o insostenible del suelo y la forma en que tratamos nuestros desechos está afectando la salud del suelo, lo que a su vez, altera la capacidad de los suelos para llevar a cabo los servicios vitales que realizan. El cambio climático está ejerciendo una mayor presión sobre la salud del suelo.

    ¿Por qué debemos actuar ahora? Los suelos son frágiles y pueden tardar miles de años en formarse, ¡pero pueden destruirse en horas! Esto significa que debemos cuidar los suelos ahora para que puedan regenerarse y protegerse para las generaciones futuras.

    La degradación del suelo depende en gran medida de cómo vivimos. Si no se controla, agravará muchos desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea. No es de extrañar que la condición del suelo esté en el corazón del nuevo Pacto Verde para Europa y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, los cuales tienen como objetivo reducir la pérdida de biodiversidad y la contaminación, revertir el cambio climático mientras se lucha por un medio ambiente saludable y un uso sostenible de la tierra.

     

    Accede aquí al documento completo de la Misión por los suelos saludables.

    El proyecto circular Humus-Spain y el proyecto de Real Decreto /2020

    PROYECTO DE REAL DECRETO /2020, POR EL QUE SE ESTABLECEN NORMAS PARA LA NUTRICIÓN SOSTENIBLE EN LOS SUELOS AGRARIOS

     

    El proyecto circular Humus-Spain se encuentra completamente alineado con este Real decreto que regula la fertilización de los suelos y la producción de fertilizantes comienza diciendo lo siguiente:

    La sociedad actual demanda de las Administraciones Públicas la aplicación de una política que permita disminuir el impacto ambiental de la aplicación en los suelos agrarios de productos fertilizantes y otras fuentes de nutrientes o materia orgánica, todo vez se alcanza el nivel de producción agrícola necesario para proveer al sistema alimentario.

    Por otro lado, la Comisión Europea también integra transversalmente la política medioambiental en las demás políticas comunitarias, como se refleja en el Pacto Verde Europeo. Entre las herramientas principales de este pacto en el sector agrario, se encuentra la Estrategia «De la granja a la mesa» en donde se busca diseñar un sistema alimentario justo, saludable y ecológico. Esta estrategia impone unos objetivos ambientales muy ambiciosos entre los que se encuentra uno referido a la fertilización y buen estado agronómico de los suelos. Establece como meta reducir, al menos, a la mitad las pérdidas de nutrientes, sin deteriorar la fertilidad del suelo.

    Aunque existen normas sectoriales que ya regulan aspectos concretos en el citado ámbito, se hace preciso aprobar una norma que establezca un marco general básico, de aplicación en toda España, para conseguir, regulando un aporte sostenible de nutrientes en los mencionados suelos, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y otros gases contaminantes, en especial el amoniaco, evitar la contaminación de las aguas, tanto superficiales como subterráneas, preservar y mejorar las propiedades biológicas de los suelos agrarios, potenciando su manejo como “suelos vivos”, evitar la acumulación de metales pesados y otros contaminantes en los suelos agrarios, y preservar la biodiversidad ligada a los suelos agrarios.

    Si se leen los objetivos del proyecto se podrá comprobar su sintonía con los de este real decreto:

    a) Gestión sostenible de la nutrición de los cultivos
    b) Mantenimiento o incremento, en su caso, de la materia orgánica de los suelos agrarios

    c) Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y lucha contra el cambio climático

    d)  Reducción de emisiones de otros gases contaminantes, en especial el amoniaco

    e)  Evitar la contaminación de las aguas, tanto superficiales como subterráneas

    f)  Preservar y mejorar las propiedades biológicas de los suelos agrarios, potenciando su manejo como “suelos vivos”

    g)  Evitar la acumulación de metales pesados y otros contaminantes en los suelos agrarios

    h)  Preservar la biodiversidad ligada a los suelos agrarios.

    Enlace al contenido completo de este Real Decreto